jueves, 26 de junio de 2008

Sinodrunk (Cronicas de Shanghai 08 II)

Caminar por Nanjing Road es embriagante. Los ríos de gente te atrapan, el vertiginoso ir y venir revitaliza, divierte, marea, y cuando menos lo piensas te absorbe y te drena.

Si bien vengo de un lugar donde las aglomeraciones no debieran ser en absoluto una novedad, el factor asiático le da un enfoque totalmente nuevo, y además, en mi país ni en ningun otro, regularmente no me hacen sentir por las calles que soy el Brad Pitt mexicano.

Decenas de lindas chinas se acercan a mi, preguntando de donde vengo, tratando de hacer contacto visual. Claro que pronto se acaba el encanto, el dinero occidental es el que llama, las señoritas venden su tiempo, ofrecen noviazgos fugaces. Esta vez no; tal vez en otras condiciones.  Lo siento; lamentablemente aunque seas idéntica a la princesa guerrera de The House of Flying Knives tendre que decirte no.

¿Rolex?¿Watch? después de 200 ofrecimientos deja de ser divertido, ¿Bags? esta vez si necesito un par, pero entrar a esos pequeños callejones, solo, no me da ninguna seguridad, esperare a Taobo City, en la parte occidental de la avenida y de paso puedo encontrar ese modelo de Ray Ban.

Que contraste encontramos desde el Bund, pasando por la People's Square, hasta llegar a Jing'an Temple; letreros de Pepsi, el Peace Hotel ahora cerrado, edificios antiguos, construcciones post modernas (las mas), McDonalds, Masserati, un saxofonista desde un balcon, Nokia, Dior, Zara, Burberry, chinos, rusos, americanos, chinos, mas chinos, mas y mas chinos...

¿Como camine tanto? No he comido desde el amanecer, ahora el cielo esta obscuro, llueve un poco, mi visión se nubla, tengo nauceas, tengo que descansar un poco, he andado antes estas calles, espera... no habías visto antes las terrazas de este restaurant, sería lindo un acompañante para sentarse a charlar un rato, ¿es esa la nueva campaña de Burberry? que composición mas interesante... a si; hay que comer, ¿donde estaba la boca del metro?

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